miércoles, 7 de octubre de 2009

Fiebre


Hay parates que sirven para mirar desde otro lugar.
Cuando uno depende de algo concreto... cuando uno DEPENDE realmente. Y de pronto, por algún motivo, ese algo no está.

Derrumbe.

Y entonces, en la caída, o en el final, uno para. Y en el mejor de los casos, es capaz de ponerse a pensar que quizás algo no ande bien.

Mientras el problema siga sin solución, el laberinto puede parecer tan solitario, como infinito en su sin salida.

Otra vez, se me parte la cabeza y la fiebre vuelve para decirme hola.

3 comentarios:

adedoporelmundo dijo...

cuando uno encuentra que los laberintos son parte de la salida facil que intentamos encontrar, y que en realidad el camino sigue siendo una linea recta, una entrada de arboles frondosos y hojas secas que crujen tras nuestros pasos lleno de mariposas y flores perfumadas, empieza a ver que la realidad es mas luminosa, y que uno es quien lo ilumina. Porque el amor es esa luz y cuando es puro ilumina desde donde este nuestros recovecos y a lo que nos rodea.

y sino te mando una linterna sobre la mulata y le digo que vaya a buscarte! me entendesss? beso bonita
te quiere mucho Tu Tio :)

wally dijo...

muy pero muy lindas palabras boni!!!
por un momento me colgue leyendo bien a fondo como imnotizado y en otras letras te senti cantar con esa bonita vos...

salute y nos vemos en las letras o en rutas...

se te extraña

alicia dijo...

Hola! Hacía siglos que no pasaba por aquí... El motivo era importante: he sido mamá el pasado mes de julio...
No sé si te acordarás ya de mí... pero me apetecía saludarte.
Espero que estés bien.
Un abrazo!

Alicia.